La cabeza y el torso de un esqueleto de dinosaurio;
           tiene una cabeza grande con dientes largos y afilados

Luca Prodan: el migrante legendario

(Por Sergio Alvez para UGD Radio). El 17 de mayo de 1953, en el Hospital Salvador Mundi, de Roma (Italia) nació Luca George Prodan.  Unas horas antes del parto, su madre, Cecilia Pollock –nacida en China- rompió bolsa durante una función de ballet en el Teatro de la Opera. En 1980, escapando de una cada vez más sombría adicción a la heroína, Prodan arriba a la Argentina para instalarse en Huaico, un pequeño paraje de las sierars cordobesas, situado en cercanías de Nono, dónde fue acogido por su amigo Timmy Mc Kern, a quien había conocido cursando  la secundaria en un rígido colegio escocés del cual Luca terminó huyendo.

Aquí en Argentina, Luca edificó una obra musical que comprende cinco álbumes de estudio grabados con Sumo, la mítica banda que formaría a poco de llegar a Córdoba y que se trasladaría, al poco tiempo de constituirse, a la Capital Federal. Estos discos son Corpiños en la madrugada, Divididos por la felicidad, Llegando los monos, After Chabón, y el póstumo Fiebre. Completan su legado artístico, los discos solistas Time, fate love, y Beatiful Losers, ambos editados varios años después de su temprana muerte.

Portador de una voz poderosa y de una fuerza creativa destellante – que supo combinar con una formación musical variopinta al igual que sus influencias-, Luca Prodan es uno de los músicos más icónicos dentro de lo que suele llamarse “rock nacional”.

La dictadura militar y la proscripción del idioma inglés en la Argentina durante albores de los ochenta, no fueron impedimento para que Prodan pudiera iniciar un itinerario musical que en un principio lo encontró aliado a Alejandro Sokol, Germán Daffunchio y Stephannie Nutall. Ésta última era una baterista inglesa que, convocada por su amigo Luca, se afincó también en Córdoba, hasta que el terror que sentían sus padres en pleno desarrollo de la guerra de Malvinas, la obligó a un retorno definitivo. Fue así que tiempo más tarde, se incorporarían a Sumo el baterista Alberto Troglio, el bajista Diego Arnedo y el guitarrista Ricardo Mollo. Ya sin Sokol, la formación se completaría con el periodista y saxofonista Roberto Pettinato.

Como artista, Prodan interpretó con singular sensibilidad, diversos aspectos de la cultura porteña del momento (quizá la canción Mañana en el Abasto sea el himno que mejor retrate esa faceta) y al mismo tiempo supo plasmar historias que acarreaba en su vertiginoso transitar de migrante.

Crua Chan, por ejemplo, es una composición que narra la batalla de Culloden, entre escoceses e ingleses, producida el 16 de abril de 1746. La potente Cállate Mark, incluida en el disco Fiebre, es una diatriba en la cual el protagonista interpela en su propia celda de reclusión a Mark Chapman, el asesino de John Lennon. Warm Mist, una canción densa y melancólica que forma parte de las primeras composiciones de Luca en Argentina, aborda la muerte de Claudia Prodan, su hermana, quien se suicidó en Roma en julio de 1979.

Por fuera de la discografía de Sumo y de los dos álbumes solistas de Prodan, se rescata una grabación de Años, composición de Pabo Milanés que Luca cantó junto a un joven Andrés Calamaro, en la cual el líder de Sumo modifica el estribillo para sellar una frase premonitoria: “El tiempo pasa, y nos vamos poniendo tecnos”. También es posible hallar múltiples canciones inéditas de distintas épocas, y un buen puñado de shows en vivo, tanto de la etapa en la cuál Sumo tocaba en bares para muy pocas personas, como por ejemplo de los conciertos brindados en el Estadio Obras Sanitarias.

Reggae, rock, punk y algo de folk, entre otras vertientes, fueron los géneros que Luca desplegó en sus canciones, oficiando como un auténtico director musical con sus compañeros de banda, que en muchos casos desconocían los estilos propuestos por el calvo cantante.

Luca, documental de Rodrigo Espina, y Libertad divino tesoro,  libro del periodista Oscar Jalil, son las dos obras de mejor cosecha a la hora de indagar y profundizar en la vida y la obra de Prodan.

Murió en su modesta casa del barrio San Telmo, Buenos Aires, un 23 de diciembre de 1987. El alcoholismo y una deterioro de salud que se fue acrecentando en sus años porteños, lo llevaron a la muerte. Tres días atrás, Sumo brindó su último show en el estadio de Los Andes, allí en Lomas de Zamora. Su extinción física, lo convirtió de inmediato en una leyenda que traspasa generaciones. Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio de Avellaneda, donde año a año, tanto en su cumpleaños como en el aniversario de su muerte, cientos de personas acuden a rendirle homenaje. “Luca not dead” reza su tumba. Un enunciado que se repite en paredes, remeras y tatuajes a lo largo y ancho del país.

Tras su deceso, los músicos de Sumo formaron dos bandas: Las Pelotas y Divididos. Hoy, ambos conjuntos forman parte de los más encumbrado y popular del rock en las Argentina. Sin embargo la herencia de Luca, se encuentra presente en una enorme cantidad de artistas que encontraron en su música y su filosofía, al igual que tantos fans, una luz para alumbrar sus propios caminos.

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