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Kuria Muria, desde las profundidades

Imagen: Ironic Fakinstail / Videos y texto: Fado

(UGD Radio) Ese sábado en la entrada de Espacio Brutal, se juntaban personas que hace rato no se veían, la vieja escuela del under posadeño convocada por la despedida de Kuria Muria.

El recital comenzó temprano y la masa que sigue a Kuria desde sus comienzos lo agradeció, pues esto le brindo la posibilidad de llevar a sus hijxs para disfrutar de los oscuros acordes que antaño sonaron en espacios de la ciudad que ya no existen, como la Extación (estación de trenes), El almacén o Pica pau.

Otra cosa que provocó gratitud fue el sonido, tecnicamente hablando, algo que vienen trabajando hace unos años, podríamos decir a partir de su presentación electroacústica en el marco del ciclo Acusmática en la Peña Misionero y Guaraní, ese fue el punto de partida para esta nueva aproximación en donde la distorsión no te revienta los oídos, ni siquiera colocándote en primera fila.

La banda fue directo al grano, como en todas sus presentaciones, prescindiendo de la puesta teatral y otra parafernalia que se acostumbra en este tipo de espectáculos, para enfocarse concretamente en la música, con composiciones progresivas y canciones plagadas de distorsión y sonidos valvulares.  

El escenario apenas decorado con huesos y cráneos fue ocupado por la formación tradicional de los últimos años: Riki Mateo (voz), René Horianski (bajo), Diego Bellocchio (batería y percusión), Sepu Rodríguez (guitarra), y Wincha (bases electrónicas, FX y theremín) y para esta ocasión sumaron a Donny en sintetizadores.

Nunca supé bien los nombres de las canciones de Kuria, salvo “Desde las profundidades” u “Hombre elefante”, pero lo que siempre tuve certeza fue que al ir a sus recitales, el disfrute estaba asegurado desde los primeros acordes con los paisajes y ambientes sonoros experimentales y decadentes a los que nos acostrumbraron. En esta ocasión la cosa no cambió, brindaron un recital de despedida impecable, para un público que creció escuchándolos desde sus inicios hace 21 años.


En el escenario se pudo ver sin tapujos, las dinámicas que se dan entre los miembros de la banda a la hora de tocar, con la potente batería de Bellocchio marcando un ritmo mientras que la guitarra, el bajo y la voz siguen un ritmo distinto, al igual que las bandejas y sintetizadores, esta mezcla extraña funciona y consigue lo que busca, generarte una sensación placentera y controlada de terror.

Lo que alegra es que esta despedida al igual que la interpretación de la carta de la Muerte en el tarot, es simplemente el termino de un ciclo para luego continuar de un modo distinto. Pronto podremos escuchar las nuevas aventuras sonoras de la banda, tal vez con otra voz, tal vez sin voces, creo que ni ellos mismo lo saben.

¡Larga vida a Kuria Muria¡

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