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Afrodescendientes en la tierra roja

(Foto: Roberto Chile)

(UGD Radio) De acuerdo al último Censo Poblacional, en Argentina existen 149.493 personas que se autorreconocen como afrodescendientes. En Misiones, el censo identificó 3716 personas afrodescendientes. El Colectivo de Afrodescendientxs de Misiones se hizo presente esta semana en el programa Inclusive, de la UGD Radio, dónde se refirieron a la historia y los objetivos de la organización.

En representación del Colectivo, acudieron a la entrevista Nélida Wisneke y Alicia Alarcón.

“El término afrodescendiente hace referencia a todas las personas que descendemos de africanos y africanas, sean provenientes de ese grupo social esclavizado o no. En el Colectivo de Afrodescendientes de Misiones somos casi todos provenientes de personas que fueron esclavizadas, pero en Argenina contamos con la presencia de otros grupos, por ejemplo de personas descendientes de caboverdianos, o de la última corriente inmigratoria de Senegal, o en el caso de Misiones de haitianos que llevan muchos años viviendo aquí. Lo que tenemos en común todas las personas afrodescendientes, entre otras cosas, es que fuimos históricamente invisibilizados y vulnerados en nuestros derechos” aseguró Wisneke.

El concepto “afrodescendiente” se comenzó a aplicar a partir de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Sudáfrica en 2001. Allí, sociólogxs e historiadorxs coincidieron con los movimientos afrodescendientes en legitimar esa expresión como signo de “identidad política, con el propósito de incluir a las personas de descendencia africana de todos los colores y a pesar de una infinidad de diferencias”. El término, reviste además un carácter jurídico vinculado a la construcción de derechos.

“La exclusión histórica y la actual discriminación son algunas de las materias pendientes a saldar. El sistema nos ganó al fraccionarnos, al desperdigarnos. Cuando en 2010 tuvimos la oportunidad de autopercibirnos en el censo,  muchos no pudimos porque no teníamos información.  A partir de allí, realizamos talleres y charlas, y emprendimos la tarea como colectivo, de reencontrarnos, porque sabemos que en esta zona de Triple Frontera, somos miles y miles. Tenemos que juntarnos, hablar de nuestra historia, reconocernos. Hay mucho trabajo por hacer” señaló Wisneke.

Nélida y Alicia, referentes del Colectivo, visitaron los estudios de la UGD Radio.

Frente al imaginario que asocia a los afrodescendientes con una población extranjera, se torna preciso retornar a las estadísticas plasmadas en el Censo 2010. Según los datos relevados, el 92% de la población autopercibida como afrodescendiente nació en Argentina.

Y si bien es verdad que la inclusión en dicho censo, de la pregunta sobre afrodescendencia por autopercepción marcó un hito histórico y configuró un paso importante, el gran desafío ahora es lograr mayor información y visibilidad en la población, ya que como bien acota Alicia Alarcón, “son muchas aun las personas que siendo afrodescendientes no tienen las herramientas para poder reconocerlo”.

En este sentido, la tarea del Estado es fundamental. En Argentina, la Ley 26.852 de 2013, instituyó el 8 de noviembre como el Día Nacional de las/los Afrodescendientes y de la Cultura Afro. Esta ley, establece la incorporación a los contenidos curriculares del sistema educativo, en sus distintos niveles, la promoción y enseñanza de la cultura e historia afro.

Desde el Colectivo de Afrodescendientxs de Misiones, aseguran que el trabajo que vienen realizando “lo hacemos de manera muy rudimentaria y a pulmón, pero concientes que cada vez más personas saben lo que significa ser afrodescendiente y cada vez más misioneros y misioneras se perciben como afros”.

Alicia Alarcón aclara que “además actualmente estamos haciendo relevamientos en los barrios, donde observamos que la mayoría de la población afrodescendiente padece de pobreza estructural, en muchos casos de analfabetismo y exclusión social, falta de oportunidades”.

Quienes deseen contactarse con esta organización, pueden hacerlo a través de la página de Facebook AFRODESCENDIENTES MISIONEROS.

Un poco de historia

El informe  “Los afroargentinos: formas de comunalización, creación de identidades colectivas  y resistencia cultural y política”, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2011, explica que “la Ciudad de Buenos Aires fue fundada en dos oportunidades, la primera en 1536 –en 1541 debió ser abandonada por las hostilidades de los nativos– y la segunda en 1580. Los primeros esclavos fueron introducidos en la región del Río de la Plata en 1534, pero hasta 1595 sólo cerca de 300 habían sido traídos a la ciudad”.

Se estima que entre los años 1595 y 1680,  ingresaron a Buenos Aires,  legalmente y por vía portuaria,  22.892 personas africanas, que llegaban para servir los requerimientos de mano obra esclava de las clases dominantes de la época.

En el siglo XVIII, con permisos de importación de esclavos otorgados a compañías, la introducción de esclavos se incrementó. Entre 1700 y 1750, unos 14 mil esclavos llegaron a Buenos Aires. Gran parte de los esclavos eran llevados hacia Cuyo, Córdoba, Tucumán, Chile y Potosí. Más de las tres cuartas partes de los 9.970 esclavos traídos a Buenos Aires por la British South Sea Company entre 1715 y 1752 fueron llevados al interior para su posterior reventa.

Si bien es cierto que miles de hombres afroargentinos fueron aniquilados al ser utilizados como “carne de cañón” en la Guerra de Paraguay (1864-1870), y que otros miles fallecieron a raíz de una epidemia de fiebre amarilla que se dio en 1871, diversos autores coinciden en que resulta falaz la teoría que sostiene que estas dos circunstancias redundaron en la extinción de las y los afrodescendientes en nuestro país.

El doctor en Historia, Ezequiel Adamovsky, en su investigación “Historias de las clases populares en Argentina”, señala que “en la década de 1880 la comunidad afroporteña todavía sumaba siete mil personas y mantenía una intensa vida cultural y social. Editaban periódicos, animaban diversas asociaciones mutuales y educativas, y se defendían vigorosamente de las formas de discriminación que padecían”.  

Invisibilización

Llegando a finales de la década de 1870, un profundo debate atravesó a la población afroargentina que se concentraba mayormente en Buenos Aires. La discusión neurálgica tenía que ver con las posturas en torno a la necesidad o no de “integrarse” al resto de la sociedad. Nos cuenta Adamosvky: “la pregunta era ¿cómo integrarse? ¿había que hacerlo reivindicándose como un grupo diferente y particular por su color y su cultura, o por el contrario convenía dejar de lado cualquier diferenciación para exigir como individuos los mismos derechos ciudadanos que la ley aseguraba a todos los demás?”.

Aquel debate culminó con la decisión de la mayoría, de “abrazar la modernidad” y  amoldarse a los mandatos de las élites,  lo que implicó en parte , desterrar todas las costumbres y tradiciones que remitieran a la cultura africana, y “ponerse” a tono, con lo cultural argentino.

“Algunos se resistieron: en su momento hicieron oír protestas contra la dirección que estaba asumiendo la vida comunitaria e incluso hubo ataques a pedradas contra los negros que se atrevían a usar prendas de vestir típicas de blancos. Muchos conservaban casi clandestinamente, algunas prácticas religiosas o culturales de raíz africana. Ya para fines del nuevo siglo, se volvió algo de sentido común afirmar que en la Argentina ya no había negros” completa Adanovsky.

Diego Buffa es historiador y dirige -junto a su colega María José Becerra- el Programa de Estudios Africanos del Centro de Estudios Avanzados (CEA) de la Universidad Nacional de Córdoba. A pesar de las escasas fuentes disponibles, ha intentado evidenciar el proceso de postergación y marginación que las afrocomunidades han sufrido y aún soportan. “En casi todas partes, esta población es víctima de discriminación racial y exclusión, razón por la cual sufre grandes privaciones económicas y sociales, al igual que ocupa un número mucho menor de cargos directivos en la sociedad que los alberga”, asegura.

Dentro de este grupo, incluye no sólo a los descendientes de los africanos esclavizados traídos en forma no voluntaria a América latina y el Caribe durante el período colonial, sino también a un nuevo conjunto de africanos que -aunque minoritario en relación al primero- llegaron y siguen llegando, en forma voluntaria o cuasi-voluntaria, en busca de una mejor situación económica o por razones políticas, desde finales del siglo 19 a esta región, y cuyos descendientes forman parte de la población americana.

(Foto: Roberto Chile)

La “prensa desaparecida”

César Tato Díaz, Doctor en Comunicación, historiador, investigador  y docente de la Universidad Nacional de La Plata, se ha dedicado a estudiar en profundidad a la denominada “prensa afroargentina o afroporteña”. Díaz analizó la historia, el desarrollo y la decadencia, de una serie importante de periódicos y publicaciones producidas por  afroporteños, que supieron alcanzar gran popularidad entre los integrantes de la comunidad. El periodismo afro, en Argentina encontró sus orígenes: nunca antes una comunidad descendiente de esclavos había publicado sus propios periódicos.

Para el historiador, la invisibilización de este tipo de periodismo en la historia oficial, representa un “genocidio discursivo”. Dice Díaz: “Nuestro país posee un periodismo secreto”, “desaparecido” por la historiografía y que el nuevo campo de la comunicación necesariamente debe incorporar al imaginario colectivo para que al parafrasear a Homero Manzi, uno de nuestros grandes poetas, impidamos, de algún modo que, “”el olvido que todo destruye” continúe erosionando nuestro acervo cultural”.

Un presente organizado

Actualmente existen varias organizaciones comunitarias de afrodescendientes en distintas provincias del país. Los afroargentinos, en los últimos años han logrado ser mayormente visibilizados en la sociedad y los medios en general, aunque no con la fuerza necesaria. De hecho, todavía sigue enquistado en esta comunidad, el debate en torno a la representatividad y los modos de presentación ante aquel otro “blanco”.

La militante afrosantafesina Lucía Molina, reflexiona que  resulta “a nivel de las organizaciones adoptamos el término afrodescendientes. A nivel de la gente corriente, entre nosotros y en la Argentina, la costumbre es denominarnos negros. La cuestión es la siguiente: ¿quiénes de nosotros son negros y quiénes no? Bueno, también entendimos y acordamos que tener un antepasado negro es ser negro o ser afrodescendientes, y no necesariamente tiene que ver con el color de la piel, sino con la pertenencia étnica y cultural. Tenemos el desafío de sensibilizar y de empezar a debatir sobre estos temas, ¿cómo denominarnos a nosotros? Para nosotros es un desafío, y sinceramente no sabemos a qué nos puede conducir el término afrodescendiente, todavía no lo sabemos”.

Una de las organizaciones representativas de los afroargentinos es la Diáspora Africana de la Argentina (DIAFAR), que se define como “un conjunto de personas que incluye a los afrodescendientes nacidos en Argentina, a los afro-americanos y a los inmigrantes africanos que son conscientes de ello y reivindican activamente un vínculo con África estando en Argentina, independientemente del Estado nacional en donde hayan nacido”

(Informe: Sergio Alvez. Fotos: R.Chile, Micaela Feversani y Colectivo de Afrodescendientes de Misiones).

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